EPISODIO 19: No necesitás aprender a manejar clientas difíciles.
Hay asesorías que terminan y sentís que podrías atender tres más. Y hay otras que te dejan completamente drenada.
No es casualidad.
Durante mucho tiempo creímos que eso era parte del trabajo. Que había que remar, convencer y justificar. Explicar una y otra vez el valor de lo que hacemos.
Pero hoy ya no hace falta convencer a nadie. Existen muchísimas mujeres que ya reconocen el poder transformador de la imagen. no necesitan que se lo expliques. Necesitan encontrarte.
Cada vez que intentás convencer… probablemente estás hablándole a alguien que todavía no está lista para recibir tu servicio. Y eso termina agotándolas a las dos.
Tu comunicación no debería hacer que cualquiera quiera contratarte. Debería hacer que la clienta correcta piense: "Es con ella." Y que la incorrecta diga: "Esto no es para mí."
Las dos respuestas son una buena noticia, porque la mejor clienta no es la que más fácil te resulta. Es la que ya cree en lo mismo que vos antes de escribirte.
Ahí empieza la verdadera transformación, mucho antes de la primera sesión.

