¿Querés ser tu propia personal shopper?

¿Con ganas de renovar tu guardarropas?

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Pero con miedo porque estás harta de comprar prendas y que terminen muertas de risa en tu placard (y con la etiqueta puesta por supuesto…)

¡Me pasó tantas veces!

No hay nada que me fascine más que entrar a un local decidida a comprar. Al traspasar sus puertas un mundo de colores y texturas nuevas aparece ante mí (casi que puedo escuchar el aleluya). Pero te juro que antes de aprender sobre imagen personal, ir de compras era una actividad que me resultaba estresante.

Parada frente a los percheros, todo me parecía divino. Cada prenda era una nueva oportunidad para darle vida a mi aburrido placard. Pero al revisar las prendas, el entusiasmo iba decayendo. No llegaba a imaginarme como podía encajar esa textura conmigo, o cuando podría llegar a usar algo de ese color. Y me asaltaban las ideas: “soy demasiado vieja para esto” o “no tengo donde usarlo” “no sé con qué combinarlo” . Pero me obligaba a continuar el recorrido, diciendome: “seguí mirando, algo que sea justo para vos va a aparecer…” Mi orgullo podía más e insistía. Finalmente encontraba algo, me convencía de que eso era justo lo que quería y me lo llevaba. Misión cumplida. A seguir con la rutina del día. Pero cuando llegaba a casa, el entusiasmo se caía como de un 5to piso. Porque al mirar bien la prenda pensaba (muy para adentro) ¿en qué estaba pensando cuando compré esto…? ¿Cuándo, con qué, cómo me lo voy a poner? Eran tantas las dudas que me atacaban que prefería esconderla al fondo del estante y que muera allí a oscuras despacito.

Si nunca te pasó algo parecido a esto, déjame que me ponga de pie y te de un abrazo. Pero si lo que acabo de describir tiene algo que ver con vos, quiero que me escuches atentamente:

Tengo una fórmula que aplico cada vez que necesito salir a comprar. Es mi testeo de seguridad que repito mientras recorro esos percheros coloridos cuya única función es tentarme a gastar plata.

FORMULA DEL PARA QUÉ - CON QUÉ - CUANDO:

1-    ¿PARA QUÉ lo necesito? ¿Tengo algo similar? Si la respuesta es SÍ, ¿necesita ser renovado? No sabés la cantidad de veces que mis clientas me cuentan todo lo que compraron por el solo hecho de que les pareció lindo. Claro que para responder a esta pregunta es necesario que previamente hayas hecho un diagnóstico de tu guardarropas para determinar que tenés y cuáles son las prendas que te hacen falta. (No te preocupes, al final de este artículo te dejo el link para que te descargues una ficha que te ayudará con eso.)  Revisar lo que tenemos en nuestro placard es algo que deberíamos hacer cada vez que cambiamos de temporada, y con más razón previo a salir a comprar.

2-    ¿CON QUÉ lo voy a combinar? No te dejes llevar por el entusiasmo y compres una prenda por el solo hecho de que te atrae. Es necesario que mientras te la estas probando (por favor, ¡no saltees este paso!), pienses con qué la vas a usar. Ejemplo: si es un pantalón tenés que definir cuál es el estilo del zapato y el taco que mejor le va. Que blusa o remera queda mejor prestando atención al tiro y a la cintura. Y si es de media estación o invierno, que abrigo cierra el conjunto. ¡Y no te olvides de los accesorios! La regla general es que por cada prenda nueva que incorporo, debo poner en circulación 3 prendas que ya tenga.

3-    ¿CUÁNDO lo voy a usar? ¿Es adecuado para mi estilo de vida, para mi tipo de trabajo o para mis actividades regulares?

 

Si encontrás respuestas positivas a cada pregunta, y la prenda está dentro de tu presupuesto entonces, ¡adentro! Y lo que sigue es que una vez que llegues a tu casa efectivamente te la pruebes combinada con eso que pensaste y que le armes por lo menos 1 conjunto más (2 sería ideal) así te asegurás de maximizar tu guardarropas ciento por ciento.

Si te resulta difícil establecer que te hace falta o que tenes en tu guardarropas te invito a que te descargues esta FICHA GRATUITA PARA  LOGRAR UN GUARDARROPAS MAXIMIZADO  e inteligente.

¡Nos vemos la próxima!