¿Buscás más clientes?: te cuento 3 acciones que te acercarán a tu meta

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Hay una regla casi universal para todo nuevo emprendimiento: la primera lista de personas para presentarles nuestro proyecto estará integrada en un ciento por ciento por conocidos, amigos, relaciones de nuestra anterior vida laboral y hasta contactos perdidos en Facebook o Instagram.

Pero una vez tildado por completo ese grupo -y después de haberlo seducido con los servicios que ofrecemos- llegará la necesidad o el deseo de avanzar más casilleros.

¿Cuál será el desafío? Conseguir nuevos o más clientes. Porque no es cuestión de esperar a que la magia se active o que la publicidad “boca a boca” haga de las suyas. El secreto está en lanzarse a la acción. Para eso, quiero compartir con vos algunos pasos que te ayudarán a delinear una estrategia.

 

1.  Ajustar el foco. Si, como vimos, tus primeros clientes tenían en común la cercanía, este será el momento de pensar y tener bien en claro a quién estás buscando. Uno de mis consejos favoritos (y que no me canso de repetir, porque sé que es muy valioso) es que no se puede pretender venderle a todos (¡aunque todos debieran usar tu producto o servicio!). Entonces, tomate un tiempito para pensar el perfil de tu cliente ideal.

 Hacer una radiografía de tus primeros o viejos clientes. Esto implica identificar los hábitos y preferencias de cada uno (su ocupación o profesión, el lugar de residencia, los hobbies, el estilo de vida, los sitios que frecuentan y el rango de edad). Te puedo asegurar que encontrarás coincidencias impensadas y que te darán pistas concretas para ajustar tu búsqueda.

Recaudar buenas referencias. Tal vez aún no tengas clientes reales. Pero estoy segurísima, porque es así como muchas veces se inician los emprendimientos -y especialmente aquellos que se refieren al asesoramiento de imagen o la moda-, de que alguien cercano fue altamente beneficiado con una recomendación tuya. Entonces, pedile que te sugiera nombres de personas que él o ella conozca y a quienes les puedan venir bien tus servicios. En el ámbito de ventas, esto se llama “pedir referidos” y suele dar muy buenos frutos (te garantizo que si alguien quedó contento con lo que vos le ofreciste, se sentirá reconfortado cuando otra persona también disfruta de ese servicio).

Repetir la lista. Si una persona ya contrató alguna de tus propuestas, pensá qué más tenés para presentarle. De esta forma, armarás un círculo virtuoso que se retroalimentará constantemente. Si te pidió un asesoramiento de imagen personalizado, una buena idea será recordarle la alternativa de renovación de guardarropas o una clase de automaquillaje o peinados. Siempre podemos generar alguna asociación para volver a contactarlo.

 

2.   Generar alianzas estratégicas Una vez cumplidos los pasos anteriores, preguntate quiénes dentro de tu ámbito de conocidos tienen contactos que podrían estar en tu mira. Después, pensá qué acción podrías hacer en conjunto con esa persona y presentale tu idea. ¡Sumar esfuerzos siempre es positivo!

 

3.  Testimonios: nada mejor que un cliente feliz nos diga porqué deberíamos contratarte. La palabra sincera de quienes ya testearon tus servicios convence más que mil posteos propios. Acercate a aquellos que quedaron conformes y guialos con preguntas que los ayuden a transmitir lo bien que les resultó la experiencia con vos. Esos testimonios los vas a usar en redes sociales, sitio web y en tus correos. Después contame!

 

 Son solo 3 pasos que si los ponés en práctica van a traccionarte más clientes te lo aseguro!!

Hacelo y me contás ;)

¡Decite sí, premiate!: por qué es importante auto celebrar los logros propios

Conocé cuáles son los mecanismos internos que se activan cada vez que te gratificás.

 

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Conseguiste una fecha para esa reunión tan esperada, cerraste un acuerdo con un nuevo cliente, le diste forma a tu plan de negocios, reformulaste tu emprendimiento o decidiste apostar a tu pasión absoluta. 

¡Bien ahí! Porque puede ser que desde hace bastante tiempo estés esperando alguna de estas buenas noticias o que hayas estado esforzándote al máximo para alcanzar los resultados obtenidos.

El siguiente paso: tu premio. Ni más ni menos. Ya sé… (te estoy escuchando...)

-      “Tampoco es que gané el Nobel” (¡justo ahora te vas a minimizar y minimizar tu avance!).

-      “No estoy para sumar otro gasto (y ¿quién dijo que implica romper el chanchito? ¿o un cafecito y una torta, sin interrupciones, no nos transportan al paraíso mismo?).

-      “¿Retribuirme a mi misma?” (inconscientemente esta idea sobrevuela y la cruel realidad es que muy pero muy pocas veces en nuestra vida laboral -freelance o corporativa- habrá alguien pendiente en alentarnos por cada uno de nuestros adelantos).

 

Entonces, una vez sorteados los “no” internos volvamos a lo nuestro: tenemos las recompensas bien ganadas y, además, son justas y necesarias.

 

¿Los efectos? Varios y contundentes. Paso a enumerarte los que creo fundamentales.     

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1)  Con solo pensar en el deleite de recibir un regalo, la mente se esfuerza por plantearse y alcanzar nuevas metas.

2)  El premio en sí mismo te da impulso para continuar.

3)  Al decirte “sí”, cosas más grandes vendrán. La frase es de una mentora que tuve hace unos años (estar actualizada es fundamental en mi profesión y por eso, me capacito y entreno constantemente). En un principio, me pareció una teoría simplista y algo consentidora. Pero cuando lo entendí mejor me di cuenta de que contiene un mandato poderoso y muy efectivo. El punto está en que va dirigida a aquellas personas como vos y yo que estamos alineadas con nuestros objetivos y encaminadas a conseguir lo propuesto. Al poner este concepto en práctica, la mente se moviliza y activa mecanismos que refuerzan la autoestima, lo cual impulsa a cumplir los propósitos deseados.

4)  El premio actúa como un estímulo para volver a plantear otro objetivo (y si es más prometedor, mejor aún).

5)  También servirá como un recordatorio de nuestra fuerza interna y de nuestra capacidad de superación.

 

No es poco, ¿no?

 

“¿Y si lo que impulsé no salió como esperaba?”

La recompensa también está ganada. Porque el motor que pusiste en marcha seguramente te llevó a salir de ese lugar de quietud abrumadora y porque esa experiencia representa un enorme capital que te ayudará a pulir errores y volver a escena, fortalecida.

“¿Y si todavía no tengo resultados concretos?”

 ¿Y qué hay del tramo recorrido? Un paso no es poco. Para entenderlo mejor, comparto un ejemplo real. Una clienta una vez me dijo: - si consigo este negocio, me compro ese vestido de gasa increíble que me enamoró. Yo le respondí: -¿por qué no hacés al revés?

Mi clienta sorprendida me dijo -¿Cómo?, ¿Comprar el  vestido antes de la entrevista?

-Sí, efectivamente- respondí- porque el puntapié inicial es creer en vos misma y esta confianza te ayudará a alcanzar tus metas.

Claro, esto es solo para valientes.

Y vos ¿qué tan valiente sos? ¿Alguna vez te premiaste por un logro? ¿Y al revés?