¿Tengo lo suficiente para crecer con mi negocio? Cómo descubrir tus fortalezas

Si me pagaran 100 pesos por cada vez que escucho a una emprendedora quejarse por sentirse poca cosa o porque no siente que esté aportando valor a lo que hace, hoy te estaría escribiendo desde una playa tomando una cervecita. Pero no, estoy en casa, mirando el sol por la ventana. No me quejo, eh. Es lo que elegí en este momento.


¿Te pasa que de golpe te sentís bloqueada, desmotivada? ¿Sentís que ya no hay nada nuevo que puedas hacer que te ayude a crecer? Tranquila que es generalizado a todas las que ponemos nuestro cabeza y cuerpo para llevar adelante un emprendimiento. La solución: parar y mirar.


Momento de autoanálisis

 Si te sentís tildada, necesitás resetearte, ¿Cómo es eso? Volvé a las fuentes para reconectar con tus fortalezas. Hoy quiero pasarte los pasos que sigo yo cada vez que necesito recargarme.

 

Lo que tenes es suficiente.

Ya sabes que soy la number one a la hora de arengar para que sigas capacitándote y para que estés siempre actualizada, pero, también soy consciente de que vos y yo tenemos algo de estudiantes crónicas y muchas veces usamos como excusa la falta de conocimiento para quedarnos piolongas y no pasar al siguiente nivel. Por eso hoy, te digo que con lo que ya tenés, es suficiente. Eso son tus fortalezas.

 

Pero…¿cómo me reconecto con mis fortalezas? Solo tenés que buscar dentro tuyo y, con mirada objetiva y amorosa como siempre digo, observar cuales son aquellas cosas que te salen de 10, aquellas tareas, actividades que harías sin importar que se pasen las horas, aunque no te paguen, o sin que lleguen a ningún destinatario o cliente. ¿Qué podría ser? Pueden ser cosas básicas cómo acomodar objetos, ordenar, combinar colores, organizar tareas, descubrir ofertas, hallar piezas únicas, aconsejar, inspirar, recibir, alegrar, escuchar, observar, facilidad para la tecnología, claridad con los números, ser pragmática, y todo aquello que te deleite hacer. Todo esto conforma tus fortalezas. Y ahí es donde tenés que apoyar tu emprendimiento, para que crezca, sea único y te represente y lo que es mejor, llegue a quién lo necesite. Porque todo producto o servicio viene a cubrir una necesidad, a resolver un problema. Luego tendrás que encontrar quién lo esté esperando, pero eso es para otro posteo. ;)

 

Lo que sea que te salga bien y disfrutes hacer, tenés que ofrecerlo, contarlo, mostrarlo, de la mejor manera que puedas, para que más gente se entere que esa es tu forma de hacer las cosas. Con confianza, sin que te de vergüenza, o que te parezca poco, o insignificante o que a nadie le interesa. Confiá que ya va a aparecer quién ande buscando algo de lo que vos ofrecés, de la manera que solo vos lo hacés .

 

¿Cuáles son los pasos?

 

Te recomiendo que te dediques un tiempo para vos con tu taza de té favorito o una copa de vino (lo que te resulte mejor) y tomes lápiz y papel o abras un documento en tu pc y hagas un listado de todas tus fortalezas.

  • Preguntate: ¿Qué es lo que más me gusta hacer? ¿Qué cosas hago con el mayor disfrute? Anotá todo.

  • Ahora mirá todo ese listado con cariño. Y pregúntate: ¿qué de todo esto puedo llevar al terreno de mi negocio para que me ayude a mostrarme más cercana?  Tildá lo que se adecúe mejor.

  • Entoces: ¿cuáles de esas tareas o actividades puedo implementar ya mismo? ¿Cuáles necesitarían algo de mejora y cómo lo consigo?


Aquí ya tenés 2 caminos claros para avanzar:

1)    Tareas para hacer de ahora en más

2)    Mejoras para implementar

 

 

Si te sirvió este posteo, me encantaría que me cuentes cuales son tus fortalezas y como vas a implementarlas, aquí:

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Si te generó alguna duda también estoy para escucharte. Y recordá que podés agendar una Charla Gratuita de diagnóstico conmigo. Lee más acá….

¡No dejes de contarme si esto te ayudó! Me encanta leerte.

Hasta la próxima,

flor

Emprendedora de moda: Quiero lanzarme ¿Por dónde empiezo?

Ayer una emprendedora en busca de ayuda, durante su primera mentoría, me preguntó: tengo claro lo que me gusta hacer, quiero contarlo al mundo, pero… ¿por dónde empiezo?


Sus ojos bien abiertos, su cara sin expresión, como el emoji, esperando escuchar la orden que la ponga en acción. Cuantas veces necesitamos ese empujón que nos marque el camino, ¿no?

 

“Empezá haciendo lo que te gusta hacer” le dije. Muy a mi estilo, tirando esas frases sencillas, tan solo para esperar a que la ficha caiga, mientras en su cara se va dibujando esa sonrisa que me asegura que va entendiendo todo.

“Empezá haciendo eso que te gusta hacer, de la manera que te gusta hacerlo a vos”.


En su caso estaba muy claro y lo que ella más disfruta hacer (su MISIÓN) es ayudar a las mujeres a encontrar su elegancia personal, a través de detalles que logren una imagen más pulida. Una de sus habilidades (su CÓMO) es la de descubrir en sus locales de ropa preferidos, esos hallazgos que esconden los percheros y que la mayoría pasa de largo, mareadas ante tantas opciones. Tiene un ojo especial para encontrar prendas impecables, esas que, por su estilo y forma, enaltecen cualquier look, y nos ayudan a dar una imagen más refinada. Quién no sacaría partido de un consejo así, ¿no?


De esta manera, entendiendo qué es lo que más te gusta hacer, y de qué manera, podés delinear cómo comunicar al mundo tu pasión y posicionarte. Sí, Flor, todo muy lindo, pero ¿Cómo sería? Te lo resumo en 3 pasos (ya sabés que tengo fascinación por este número!)


PASO 1:

pregúntate: (y no te esfuerces demasiado ni le dediques mucho tiempo a la respuesta, déjate llevar y confiá en lo primero que te aparezca) ¿Qué es lo que más te gusta hacer?


PASO 2:

¿Cómo te gusta comunicarte? ¿Qué medio te resulta más cómodo? (y acá corré a un costado todos las “reglas” y “teorías” rígidas que andan dando vueltas por ahí, que nos dicen “esta es la mejor manera de ganar visibilidad” o “ si querés tener más seguidores en tu red social, tenés que hacer esto”, muchas gracias) ¿Disfrutás sacando fotos? ¿Tenés facilidad para escribir? ¿preferís hablar? Entonces, saca esa foto, escribí ese posteo o grabá esa story o video. Lo que más te gusta hacer o te sale mejor, esa será tu manera de comunicarte.


PASO 3:

Agendalo. Todo muy lindo hasta acá, pero si no activás, no avanzás. Escribí en tu calendario o agenda, cuándo lo vás a hacer y cuándo lo vas a publicar/postear. Y, ¡listo! You are on the road, baby!

 

Por último, un consejo más:

 Cuanto más auténtica te muestres, más segura te vas a sentir, y esa seguridad es la que ayudará a seguir avanzando.

 ¿Cómo lo ves? Ahora en el formulario de abajo contame: ¿Qué es lo que más te gusta hacer? Y ¿De qué manera?

Nombre *
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¿Te cuesta descubrirlo?

¿Buscás más clientes?: te cuento 3 acciones que te acercarán a tu meta

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Hay una regla casi universal para todo nuevo emprendimiento: la primera lista de personas para presentarles nuestro proyecto estará integrada en un ciento por ciento por conocidos, amigos, relaciones de nuestra anterior vida laboral y hasta contactos perdidos en Facebook o Instagram.

Pero una vez tildado por completo ese grupo -y después de haberlo seducido con los servicios que ofrecemos- llegará la necesidad o el deseo de avanzar más casilleros.

¿Cuál será el desafío? Conseguir nuevos o más clientes. Porque no es cuestión de esperar a que la magia se active o que la publicidad “boca a boca” haga de las suyas. El secreto está en lanzarse a la acción. Para eso, quiero compartir con vos algunos pasos que te ayudarán a delinear una estrategia.

 

1.  Ajustar el foco. Si, como vimos, tus primeros clientes tenían en común la cercanía, este será el momento de pensar y tener bien en claro a quién estás buscando. Uno de mis consejos favoritos (y que no me canso de repetir, porque sé que es muy valioso) es que no se puede pretender venderle a todos (¡aunque todos debieran usar tu producto o servicio!). Entonces, tomate un tiempito para pensar el perfil de tu cliente ideal.

 Hacer una radiografía de tus primeros o viejos clientes. Esto implica identificar los hábitos y preferencias de cada uno (su ocupación o profesión, el lugar de residencia, los hobbies, el estilo de vida, los sitios que frecuentan y el rango de edad). Te puedo asegurar que encontrarás coincidencias impensadas y que te darán pistas concretas para ajustar tu búsqueda.

Recaudar buenas referencias. Tal vez aún no tengas clientes reales. Pero estoy segurísima, porque es así como muchas veces se inician los emprendimientos -y especialmente aquellos que se refieren al asesoramiento de imagen o la moda-, de que alguien cercano fue altamente beneficiado con una recomendación tuya. Entonces, pedile que te sugiera nombres de personas que él o ella conozca y a quienes les puedan venir bien tus servicios. En el ámbito de ventas, esto se llama “pedir referidos” y suele dar muy buenos frutos (te garantizo que si alguien quedó contento con lo que vos le ofreciste, se sentirá reconfortado cuando otra persona también disfruta de ese servicio).

Repetir la lista. Si una persona ya contrató alguna de tus propuestas, pensá qué más tenés para presentarle. De esta forma, armarás un círculo virtuoso que se retroalimentará constantemente. Si te pidió un asesoramiento de imagen personalizado, una buena idea será recordarle la alternativa de renovación de guardarropas o una clase de automaquillaje o peinados. Siempre podemos generar alguna asociación para volver a contactarlo.

 

2.   Generar alianzas estratégicas Una vez cumplidos los pasos anteriores, preguntate quiénes dentro de tu ámbito de conocidos tienen contactos que podrían estar en tu mira. Después, pensá qué acción podrías hacer en conjunto con esa persona y presentale tu idea. ¡Sumar esfuerzos siempre es positivo!

 

3.  Testimonios: nada mejor que un cliente feliz nos diga porqué deberíamos contratarte. La palabra sincera de quienes ya testearon tus servicios convence más que mil posteos propios. Acercate a aquellos que quedaron conformes y guialos con preguntas que los ayuden a transmitir lo bien que les resultó la experiencia con vos. Esos testimonios los vas a usar en redes sociales, sitio web y en tus correos. Después contame!

 

 Son solo 3 pasos que si los ponés en práctica van a traccionarte más clientes te lo aseguro!!

Hacelo y me contás ;)

¡Decite sí, premiate!: por qué es importante auto celebrar los logros propios

Conocé cuáles son los mecanismos internos que se activan cada vez que te gratificás.

 

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Conseguiste una fecha para esa reunión tan esperada, cerraste un acuerdo con un nuevo cliente, le diste forma a tu plan de negocios, reformulaste tu emprendimiento o decidiste apostar a tu pasión absoluta. 

¡Bien ahí! Porque puede ser que desde hace bastante tiempo estés esperando alguna de estas buenas noticias o que hayas estado esforzándote al máximo para alcanzar los resultados obtenidos.

El siguiente paso: tu premio. Ni más ni menos. Ya sé… (te estoy escuchando...)

-      “Tampoco es que gané el Nobel” (¡justo ahora te vas a minimizar y minimizar tu avance!).

-      “No estoy para sumar otro gasto (y ¿quién dijo que implica romper el chanchito? ¿o un cafecito y una torta, sin interrupciones, no nos transportan al paraíso mismo?).

-      “¿Retribuirme a mi misma?” (inconscientemente esta idea sobrevuela y la cruel realidad es que muy pero muy pocas veces en nuestra vida laboral -freelance o corporativa- habrá alguien pendiente en alentarnos por cada uno de nuestros adelantos).

 

Entonces, una vez sorteados los “no” internos volvamos a lo nuestro: tenemos las recompensas bien ganadas y, además, son justas y necesarias.

 

¿Los efectos? Varios y contundentes. Paso a enumerarte los que creo fundamentales.     

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1)  Con solo pensar en el deleite de recibir un regalo, la mente se esfuerza por plantearse y alcanzar nuevas metas.

2)  El premio en sí mismo te da impulso para continuar.

3)  Al decirte “sí”, cosas más grandes vendrán. La frase es de una mentora que tuve hace unos años (estar actualizada es fundamental en mi profesión y por eso, me capacito y entreno constantemente). En un principio, me pareció una teoría simplista y algo consentidora. Pero cuando lo entendí mejor me di cuenta de que contiene un mandato poderoso y muy efectivo. El punto está en que va dirigida a aquellas personas como vos y yo que estamos alineadas con nuestros objetivos y encaminadas a conseguir lo propuesto. Al poner este concepto en práctica, la mente se moviliza y activa mecanismos que refuerzan la autoestima, lo cual impulsa a cumplir los propósitos deseados.

4)  El premio actúa como un estímulo para volver a plantear otro objetivo (y si es más prometedor, mejor aún).

5)  También servirá como un recordatorio de nuestra fuerza interna y de nuestra capacidad de superación.

 

No es poco, ¿no?

 

“¿Y si lo que impulsé no salió como esperaba?”

La recompensa también está ganada. Porque el motor que pusiste en marcha seguramente te llevó a salir de ese lugar de quietud abrumadora y porque esa experiencia representa un enorme capital que te ayudará a pulir errores y volver a escena, fortalecida.

“¿Y si todavía no tengo resultados concretos?”

 ¿Y qué hay del tramo recorrido? Un paso no es poco. Para entenderlo mejor, comparto un ejemplo real. Una clienta una vez me dijo: - si consigo este negocio, me compro ese vestido de gasa increíble que me enamoró. Yo le respondí: -¿por qué no hacés al revés?

Mi clienta sorprendida me dijo -¿Cómo?, ¿Comprar el  vestido antes de la entrevista?

-Sí, efectivamente- respondí- porque el puntapié inicial es creer en vos misma y esta confianza te ayudará a alcanzar tus metas.

Claro, esto es solo para valientes.

Y vos ¿qué tan valiente sos? ¿Alguna vez te premiaste por un logro? ¿Y al revés? 

Detalles que mejoran la imagen (y ninguno es la ropa)

Porque no solo se trata de combinar colores, en esta nota te cuento cuáles son los ítems que determinan el éxito de un look.

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3, 7 o, a lo sumo, unos exagerados 30 segundos (el tiempo de unos parpadeos). Esa ínfima fracción de tiempo le lleva a alguien construir una primera impresión sobre otro, la “que cuenta”, como dice la frase más trillada.

Sí. En tan poco tiempo una persona que recién te conoce formará una opinión sobre vos a partir de tu apariencia. Ni más ni menos.

Más claro: antes de que abras la boca para sacar a relucir tu inmaculado CV o el speech que tenés híper masticado, tu futuro cliente, tu nuevo jefe, tu entrevistador o (mucho peor aún) tu cita a ciegas, ya tiene un escaneo completito, por dentro y por fuera, acerca de vos. 

Y no es que lo que tengas para decir no vaya a sumar. Sino que tu apariencia puede restar…¡y mucho! ¡Injusto, pero real!

Entonces, ¿es sólo el packaging lo que cuenta? Tampoco. Si no que nuestro interlocutor recién después de fijar en su memoria ese identikit inicial prestará atención a lo que decimos.

Y claro que nuestras palabras tendrán peso. Pero si lo anterior falla, empezaremos con varios puntos en desventaja. Aunque luego expongas tu mejor teoría de venta o el contenido más original, eso que sucedió primero dejará a tu receptor pensando que tal vez no seas lo suficientemente persuasiva, creativa, atrapante, divertida, inteligente o…………… (completá con lo que te hubiera gustado que piensen de vos en determinada situación).

La moraleja: ocuparse de la imagen da buenos frutos y hacer foco en pequeños detalles que van más allá de la ropa potencia por mil los efectos.

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Por eso, para subir la apuesta de un look, acá va mi lista de imprescindibles.

Que el pelo esté en orden. Creo y ¡espero! que no hace falta que aclare que debe estar y parecer limpísimo y oler bien (te aseguro que más de una vez tuve que hacer hincapié, a pedido del cliente, sobre la higiene personal de sus empleados). Además, el corte debe estar más o menos en carrera –los más cortos necesitan un mantenimiento esmerado- y las raíces, sin indicios a la vista de crecimiento.

El peinado, ¡otro tema!. Para una ocasión especial, el objetivo es que se note que nos hemos tomado el tiempo de arreglarlo con más detenimiento que en un día cualquiera. Con esto no te propongo que saques un abono permanente en la peluquería o que no aceptes una salida o reunión que te interese si no estás segura de tener tiempo para un brushing profesional. Unas pasadas de la planchita, la buclera o un secador potente sumado a buenos productos, pueden hacer maravillas.

¿Abajo el makeup?. Hay una tendencia que reivindica la imagen a cara lavada. No me opongo. Pero no lo aconsejo, en especial, cuando se trata de un look laboral. Será que ya no tengo 20 años, ¡ni 30, ni 40! o que no me queda ninguna duda del poder del maquillaje. Porque aún con la edad y la piel de porcelana de la China Suarez*, una simple rutina, por más acotada que sea, muestra que prestamos atención y cuidamos nuestra tez ¿Todavía creés que la base ensucia la piel? ¡Necesitamos hablar!

Los productos básicos que harán la diferencia: el corrector de ojeras, una BB o CC cream, la máscara de pestañas y un brillo o labial nude.

Uñas para mostrar. Esmaltadas, por supuesto (hay que tener en cuenta que en ámbitos de estética u hospitalidad no están bien visto los colores shocking). Con un largo prolijo, sí o sí (no voy a mencionar que, de adultas, no da andar por la vida con los dedos mordisqueados). Pero, además, es importante que la piel se vea humectada y las cutículas, controladas. 

El touch de los accesorios. Brindan una oportunidad valiosísima para mostrar una cuota de actualidad, creatividad y esmero. Aunque, ¡siempre hay un pero! Porque si son demasiado grandes, de un color contrastado o de un diseño muy llamativo, harán que la vista de nuestro interlocutor se pose sobre estos elementos.

Además, si se mueven mucho o peor aún, hacen ruido, dejarán de ser algo complementario para ocupar un lugar protagónico y que disperse la atención. ¿Queremos eso? O ¿buscamos que nos miren a la cara y queden eclipsados con lo que contamos?

También es importante que nos sintamos cómodas con el colgante, la pulsera o los aros que elegimos. No dejarlos en paz durante toda la reunión –girándolos o acomodándolos sin parar- transmitirá una idea de inseguridad, poco confort o dejará traslucir que queremos salir disparadas de ese lugar.   

Lo que dice el cuerpo. ¿Cómo te verás mejor? Con el cuerpo erguido y relajado. Si tenés que estar parada, para entrar a una reunión o la ofi de tu jefe a reclamar algo o pedir aumento, sentí el contacto de tus pies sobre el piso, tu peso repartido en ambas piernas y tus brazos a los costados del cuerpo, los hombros hacia atrás, el pecho abierto y el mentón suavemente levantando. Los “no” rotundos: los brazos cruzados sobre el pecho, balancear el cuerpo, tener la mirada hacia la nada o sentarte en el extremo de la silla, casi a punto de caer al vacío. Inspirar antes de hablar y exhalar suavemente aflojarán toda tensión que tengamos en el rostro y el cuello. ¡Relajate!, que seguramente la ocasión no merezca semejante acartonamiento.

Decí, whisky. Sin llegar a una cara de feliz cumpleaños o a esa sonrisa tensa producto de los nervios, un rostro sonriente será la frutilla del postre.

Tu marca personal: cómo descubrir y aprovechar tus fortalezas

Las cualidades y habilidades que pueden definirte como emprendedora.

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A la norteamericana Bette Nesmith Graham su trabajo como secretaria, en los años 50, le abrió un camino como inventora. Para no volver a empezar un texto ante cada pequeñísimo error -eran tiempos de máquinas de escribir y con las compus como fantasía lejana-, implementó un corrector a base de pintura blanca, que enseguida se hizo popular en su oficina y que dio origen al imbatible Liquid Paper.

El espíritu perfeccionista y su practicidad fueron las virtudes que puso en marcha para llegar a su popular creación y lo que marcó su diferencial.

¿El suyo fue un caso excepcional? Sí y no. Porque todos tenemos cualidades y habilidades que nos hacen diferentes y que, tal vez sin pensarlo, fueron las que Bette activó.

Yo te puedo asegurar que también hay algo que a vos te sale sin esfuerzo y muchísimo mejor que a tus amigos o  colegas.

Sucede que a veces son actividades que hacemos tan pero tan de taquito que ni las registramos como una fortaleza. O también, que no son lo que otros esperan de nosotros o lo que está bien catalogado por vaya a saber quién (porque a esta altura de las circunstancias y, aún en este mundo de cambios loquísimos, las profesiones o carreras más tradicionales y formales son consideradas por algunos como la única opción laboral posible)

Voy con mi caso. Cuando era chica jugaba a la maestra, con mi pizarrón y mis muñecas como víctimas. Me fascinaba poder compartir lo que sabía y ayudarlas a aprender (bue… en este caso, mis alumnos eran de juguete, lo sé). 

Hoy justamente me dedico a eso. ¡Enseño! desde cómo lograr una mejor imagen personal a cómo potenciar un negocio. Pero tardé en darme cuenta que era algo que me salía bien y que podía explorar. (y mejor aún convertir en un negocio)

Por eso, quiero ayudarte a que vos descubras en qué sos buena o qué te apasiona. Y de qué manera podés implementarlo con un sello personal. Porque aún dentro de una misma especialidad o rubro, tu manera de hacer eso en lo que sos buena va a ser distinto al de otro. 

¡Voy con mi guía!

Te aconsejo tomarte un tiempito para pensar cada respuesta.

GUÍA DE PREGUNTAS DISPARADORAS...

¿Qué es…

...eso que te gusta tanto hacer que cuando lo haces el tiempo pasa volando? (el orador motivacional  Marcus Buckingham explicó en una charla que si le consultamos a un chico cuáles son sus fortalezas, seguramente no pueda definirlas. En cambio, si le preguntamos qué es lo que hace con tantas ganas que pierde la noción de las horas ahí tendremos la respuesta). 

...eso que harías todo el tiempo aunque no te paguen por hacerlo? 

...eso para lo que que siempre encontrás tiempo o para lo que nunca estás cansada?

¿De qué manera eso puede convertirse en tu diferencial? 

¿Qué cosa hacés tan bien pero no recordás cuándo o cómo lo aprendiste?

Sucede que muchas veces desestimamos nuestras pasiones y talentos, por considerarlos “poco serios”, light o muy sencillos y estos pueden ser el motor de grandes emprendimientos (rentables y que nos den muchísimas satisfacciones).

Un ejemplo más: en un curso que di, una participante contó que siempre fue muy curiosa, que le gustaba mucho investigar su entorno, observar qué cosas había y luego clasificarlas y ordenarlas. Lo hacía todo el tiempo y también lo disfrutaba.

Mientras lo relataba, relacioné que al inicio del encuentro me había presentado el emprendimiento que tenía en marcha. ¿Saben cuál era? Una guía con direcciones y datos útiles para las mamás que trabajaban y cuyo objetivo era facilitarles esa información que, por falta de tiempo, no podían buscar por sí solas. Esa era su idea y ya estaba funcionando. ¿Cómo dio con la idea? Porque dio rienda suelta a lo que más le gusta hacer.

¿Te animás a descubrir las tuyas?