¿Buscás más clientes?: te cuento 3 acciones que te acercarán a tu meta

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Hay una regla casi universal para todo nuevo emprendimiento: la primera lista de personas para presentarles nuestro proyecto estará integrada en un ciento por ciento por conocidos, amigos, relaciones de nuestra anterior vida laboral y hasta contactos perdidos en Facebook o Instagram.

Pero una vez tildado por completo ese grupo -y después de haberlo seducido con los servicios que ofrecemos- llegará la necesidad o el deseo de avanzar más casilleros.

¿Cuál será el desafío? Conseguir nuevos o más clientes. Porque no es cuestión de esperar a que la magia se active o que la publicidad “boca a boca” haga de las suyas. El secreto está en lanzarse a la acción. Para eso, quiero compartir con vos algunos pasos que te ayudarán a delinear una estrategia.

 

1.  Ajustar el foco. Si, como vimos, tus primeros clientes tenían en común la cercanía, este será el momento de pensar y tener bien en claro a quién estás buscando. Uno de mis consejos favoritos (y que no me canso de repetir, porque sé que es muy valioso) es que no se puede pretender venderle a todos (¡aunque todos debieran usar tu producto o servicio!). Entonces, tomate un tiempito para pensar el perfil de tu cliente ideal.

 Hacer una radiografía de tus primeros o viejos clientes. Esto implica identificar los hábitos y preferencias de cada uno (su ocupación o profesión, el lugar de residencia, los hobbies, el estilo de vida, los sitios que frecuentan y el rango de edad). Te puedo asegurar que encontrarás coincidencias impensadas y que te darán pistas concretas para ajustar tu búsqueda.

Recaudar buenas referencias. Tal vez aún no tengas clientes reales. Pero estoy segurísima, porque es así como muchas veces se inician los emprendimientos -y especialmente aquellos que se refieren al asesoramiento de imagen o la moda-, de que alguien cercano fue altamente beneficiado con una recomendación tuya. Entonces, pedile que te sugiera nombres de personas que él o ella conozca y a quienes les puedan venir bien tus servicios. En el ámbito de ventas, esto se llama “pedir referidos” y suele dar muy buenos frutos (te garantizo que si alguien quedó contento con lo que vos le ofreciste, se sentirá reconfortado cuando otra persona también disfruta de ese servicio).

Repetir la lista. Si una persona ya contrató alguna de tus propuestas, pensá qué más tenés para presentarle. De esta forma, armarás un círculo virtuoso que se retroalimentará constantemente. Si te pidió un asesoramiento de imagen personalizado, una buena idea será recordarle la alternativa de renovación de guardarropas o una clase de automaquillaje o peinados. Siempre podemos generar alguna asociación para volver a contactarlo.

 

2.   Generar alianzas estratégicas Una vez cumplidos los pasos anteriores, preguntate quiénes dentro de tu ámbito de conocidos tienen contactos que podrían estar en tu mira. Después, pensá qué acción podrías hacer en conjunto con esa persona y presentale tu idea. ¡Sumar esfuerzos siempre es positivo!

 

3.  Testimonios: nada mejor que un cliente feliz nos diga porqué deberíamos contratarte. La palabra sincera de quienes ya testearon tus servicios convence más que mil posteos propios. Acercate a aquellos que quedaron conformes y guialos con preguntas que los ayuden a transmitir lo bien que les resultó la experiencia con vos. Esos testimonios los vas a usar en redes sociales, sitio web y en tus correos. Después contame!

 

 Son solo 3 pasos que si los ponés en práctica van a traccionarte más clientes te lo aseguro!!

Hacelo y me contás ;)

¡Decite sí, premiate!: por qué es importante auto celebrar los logros propios

Conocé cuáles son los mecanismos internos que se activan cada vez que te gratificás.

 

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Conseguiste una fecha para esa reunión tan esperada, cerraste un acuerdo con un nuevo cliente, le diste forma a tu plan de negocios, reformulaste tu emprendimiento o decidiste apostar a tu pasión absoluta. 

¡Bien ahí! Porque puede ser que desde hace bastante tiempo estés esperando alguna de estas buenas noticias o que hayas estado esforzándote al máximo para alcanzar los resultados obtenidos.

El siguiente paso: tu premio. Ni más ni menos. Ya sé… (te estoy escuchando...)

-      “Tampoco es que gané el Nobel” (¡justo ahora te vas a minimizar y minimizar tu avance!).

-      “No estoy para sumar otro gasto (y ¿quién dijo que implica romper el chanchito? ¿o un cafecito y una torta, sin interrupciones, no nos transportan al paraíso mismo?).

-      “¿Retribuirme a mi misma?” (inconscientemente esta idea sobrevuela y la cruel realidad es que muy pero muy pocas veces en nuestra vida laboral -freelance o corporativa- habrá alguien pendiente en alentarnos por cada uno de nuestros adelantos).

 

Entonces, una vez sorteados los “no” internos volvamos a lo nuestro: tenemos las recompensas bien ganadas y, además, son justas y necesarias.

 

¿Los efectos? Varios y contundentes. Paso a enumerarte los que creo fundamentales.     

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1)  Con solo pensar en el deleite de recibir un regalo, la mente se esfuerza por plantearse y alcanzar nuevas metas.

2)  El premio en sí mismo te da impulso para continuar.

3)  Al decirte “sí”, cosas más grandes vendrán. La frase es de una mentora que tuve hace unos años (estar actualizada es fundamental en mi profesión y por eso, me capacito y entreno constantemente). En un principio, me pareció una teoría simplista y algo consentidora. Pero cuando lo entendí mejor me di cuenta de que contiene un mandato poderoso y muy efectivo. El punto está en que va dirigida a aquellas personas como vos y yo que estamos alineadas con nuestros objetivos y encaminadas a conseguir lo propuesto. Al poner este concepto en práctica, la mente se moviliza y activa mecanismos que refuerzan la autoestima, lo cual impulsa a cumplir los propósitos deseados.

4)  El premio actúa como un estímulo para volver a plantear otro objetivo (y si es más prometedor, mejor aún).

5)  También servirá como un recordatorio de nuestra fuerza interna y de nuestra capacidad de superación.

 

No es poco, ¿no?

 

“¿Y si lo que impulsé no salió como esperaba?”

La recompensa también está ganada. Porque el motor que pusiste en marcha seguramente te llevó a salir de ese lugar de quietud abrumadora y porque esa experiencia representa un enorme capital que te ayudará a pulir errores y volver a escena, fortalecida.

“¿Y si todavía no tengo resultados concretos?”

 ¿Y qué hay del tramo recorrido? Un paso no es poco. Para entenderlo mejor, comparto un ejemplo real. Una clienta una vez me dijo: - si consigo este negocio, me compro ese vestido de gasa increíble que me enamoró. Yo le respondí: -¿por qué no hacés al revés?

Mi clienta sorprendida me dijo -¿Cómo?, ¿Comprar el  vestido antes de la entrevista?

-Sí, efectivamente- respondí- porque el puntapié inicial es creer en vos misma y esta confianza te ayudará a alcanzar tus metas.

Claro, esto es solo para valientes.

Y vos ¿qué tan valiente sos? ¿Alguna vez te premiaste por un logro? ¿Y al revés? 

Detalles que mejoran la imagen (y ninguno es la ropa)

Porque no solo se trata de combinar colores, en esta nota te cuento cuáles son los ítems que determinan el éxito de un look.

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3, 7 o, a lo sumo, unos exagerados 30 segundos (el tiempo de unos parpadeos). Esa ínfima fracción de tiempo le lleva a alguien construir una primera impresión sobre otro, la “que cuenta”, como dice la frase más trillada.

Sí. En tan poco tiempo una persona que recién te conoce formará una opinión sobre vos a partir de tu apariencia. Ni más ni menos.

Más claro: antes de que abras la boca para sacar a relucir tu inmaculado CV o el speech que tenés híper masticado, tu futuro cliente, tu nuevo jefe, tu entrevistador o (mucho peor aún) tu cita a ciegas, ya tiene un escaneo completito, por dentro y por fuera, acerca de vos. 

Y no es que lo que tengas para decir no vaya a sumar. Sino que tu apariencia puede restar…¡y mucho! ¡Injusto, pero real!

Entonces, ¿es sólo el packaging lo que cuenta? Tampoco. Si no que nuestro interlocutor recién después de fijar en su memoria ese identikit inicial prestará atención a lo que decimos.

Y claro que nuestras palabras tendrán peso. Pero si lo anterior falla, empezaremos con varios puntos en desventaja. Aunque luego expongas tu mejor teoría de venta o el contenido más original, eso que sucedió primero dejará a tu receptor pensando que tal vez no seas lo suficientemente persuasiva, creativa, atrapante, divertida, inteligente o…………… (completá con lo que te hubiera gustado que piensen de vos en determinada situación).

La moraleja: ocuparse de la imagen da buenos frutos y hacer foco en pequeños detalles que van más allá de la ropa potencia por mil los efectos.

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Por eso, para subir la apuesta de un look, acá va mi lista de imprescindibles.

Que el pelo esté en orden. Creo y ¡espero! que no hace falta que aclare que debe estar y parecer limpísimo y oler bien (te aseguro que más de una vez tuve que hacer hincapié, a pedido del cliente, sobre la higiene personal de sus empleados). Además, el corte debe estar más o menos en carrera –los más cortos necesitan un mantenimiento esmerado- y las raíces, sin indicios a la vista de crecimiento.

El peinado, ¡otro tema!. Para una ocasión especial, el objetivo es que se note que nos hemos tomado el tiempo de arreglarlo con más detenimiento que en un día cualquiera. Con esto no te propongo que saques un abono permanente en la peluquería o que no aceptes una salida o reunión que te interese si no estás segura de tener tiempo para un brushing profesional. Unas pasadas de la planchita, la buclera o un secador potente sumado a buenos productos, pueden hacer maravillas.

¿Abajo el makeup?. Hay una tendencia que reivindica la imagen a cara lavada. No me opongo. Pero no lo aconsejo, en especial, cuando se trata de un look laboral. Será que ya no tengo 20 años, ¡ni 30, ni 40! o que no me queda ninguna duda del poder del maquillaje. Porque aún con la edad y la piel de porcelana de la China Suarez*, una simple rutina, por más acotada que sea, muestra que prestamos atención y cuidamos nuestra tez ¿Todavía creés que la base ensucia la piel? ¡Necesitamos hablar!

Los productos básicos que harán la diferencia: el corrector de ojeras, una BB o CC cream, la máscara de pestañas y un brillo o labial nude.

Uñas para mostrar. Esmaltadas, por supuesto (hay que tener en cuenta que en ámbitos de estética u hospitalidad no están bien visto los colores shocking). Con un largo prolijo, sí o sí (no voy a mencionar que, de adultas, no da andar por la vida con los dedos mordisqueados). Pero, además, es importante que la piel se vea humectada y las cutículas, controladas. 

El touch de los accesorios. Brindan una oportunidad valiosísima para mostrar una cuota de actualidad, creatividad y esmero. Aunque, ¡siempre hay un pero! Porque si son demasiado grandes, de un color contrastado o de un diseño muy llamativo, harán que la vista de nuestro interlocutor se pose sobre estos elementos.

Además, si se mueven mucho o peor aún, hacen ruido, dejarán de ser algo complementario para ocupar un lugar protagónico y que disperse la atención. ¿Queremos eso? O ¿buscamos que nos miren a la cara y queden eclipsados con lo que contamos?

También es importante que nos sintamos cómodas con el colgante, la pulsera o los aros que elegimos. No dejarlos en paz durante toda la reunión –girándolos o acomodándolos sin parar- transmitirá una idea de inseguridad, poco confort o dejará traslucir que queremos salir disparadas de ese lugar.   

Lo que dice el cuerpo. ¿Cómo te verás mejor? Con el cuerpo erguido y relajado. Si tenés que estar parada, para entrar a una reunión o la ofi de tu jefe a reclamar algo o pedir aumento, sentí el contacto de tus pies sobre el piso, tu peso repartido en ambas piernas y tus brazos a los costados del cuerpo, los hombros hacia atrás, el pecho abierto y el mentón suavemente levantando. Los “no” rotundos: los brazos cruzados sobre el pecho, balancear el cuerpo, tener la mirada hacia la nada o sentarte en el extremo de la silla, casi a punto de caer al vacío. Inspirar antes de hablar y exhalar suavemente aflojarán toda tensión que tengamos en el rostro y el cuello. ¡Relajate!, que seguramente la ocasión no merezca semejante acartonamiento.

Decí, whisky. Sin llegar a una cara de feliz cumpleaños o a esa sonrisa tensa producto de los nervios, un rostro sonriente será la frutilla del postre.

Tu marca personal: cómo descubrir y aprovechar tus fortalezas

Las cualidades y habilidades que pueden definirte como emprendedora.

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A la norteamericana Bette Nesmith Graham su trabajo como secretaria, en los años 50, le abrió un camino como inventora. Para no volver a empezar un texto ante cada pequeñísimo error -eran tiempos de máquinas de escribir y con las compus como fantasía lejana-, implementó un corrector a base de pintura blanca, que enseguida se hizo popular en su oficina y que dio origen al imbatible Liquid Paper.

El espíritu perfeccionista y su practicidad fueron las virtudes que puso en marcha para llegar a su popular creación y lo que marcó su diferencial.

¿El suyo fue un caso excepcional? Sí y no. Porque todos tenemos cualidades y habilidades que nos hacen diferentes y que, tal vez sin pensarlo, fueron las que Bette activó.

Yo te puedo asegurar que también hay algo que a vos te sale sin esfuerzo y muchísimo mejor que a tus amigos o  colegas.

Sucede que a veces son actividades que hacemos tan pero tan de taquito que ni las registramos como una fortaleza. O también, que no son lo que otros esperan de nosotros o lo que está bien catalogado por vaya a saber quién (porque a esta altura de las circunstancias y, aún en este mundo de cambios loquísimos, las profesiones o carreras más tradicionales y formales son consideradas por algunos como la única opción laboral posible)

Voy con mi caso. Cuando era chica jugaba a la maestra, con mi pizarrón y mis muñecas como víctimas. Me fascinaba poder compartir lo que sabía y ayudarlas a aprender (bue… en este caso, mis alumnos eran de juguete, lo sé). 

Hoy justamente me dedico a eso. ¡Enseño! desde cómo lograr una mejor imagen personal a cómo potenciar un negocio. Pero tardé en darme cuenta que era algo que me salía bien y que podía explorar. (y mejor aún convertir en un negocio)

Por eso, quiero ayudarte a que vos descubras en qué sos buena o qué te apasiona. Y de qué manera podés implementarlo con un sello personal. Porque aún dentro de una misma especialidad o rubro, tu manera de hacer eso en lo que sos buena va a ser distinto al de otro. 

¡Voy con mi guía!

Te aconsejo tomarte un tiempito para pensar cada respuesta.

GUÍA DE PREGUNTAS DISPARADORAS...

¿Qué es…

...eso que te gusta tanto hacer que cuando lo haces el tiempo pasa volando? (el orador motivacional  Marcus Buckingham explicó en una charla que si le consultamos a un chico cuáles son sus fortalezas, seguramente no pueda definirlas. En cambio, si le preguntamos qué es lo que hace con tantas ganas que pierde la noción de las horas ahí tendremos la respuesta). 

...eso que harías todo el tiempo aunque no te paguen por hacerlo? 

...eso para lo que que siempre encontrás tiempo o para lo que nunca estás cansada?

¿De qué manera eso puede convertirse en tu diferencial? 

¿Qué cosa hacés tan bien pero no recordás cuándo o cómo lo aprendiste?

Sucede que muchas veces desestimamos nuestras pasiones y talentos, por considerarlos “poco serios”, light o muy sencillos y estos pueden ser el motor de grandes emprendimientos (rentables y que nos den muchísimas satisfacciones).

Un ejemplo más: en un curso que di, una participante contó que siempre fue muy curiosa, que le gustaba mucho investigar su entorno, observar qué cosas había y luego clasificarlas y ordenarlas. Lo hacía todo el tiempo y también lo disfrutaba.

Mientras lo relataba, relacioné que al inicio del encuentro me había presentado el emprendimiento que tenía en marcha. ¿Saben cuál era? Una guía con direcciones y datos útiles para las mamás que trabajaban y cuyo objetivo era facilitarles esa información que, por falta de tiempo, no podían buscar por sí solas. Esa era su idea y ya estaba funcionando. ¿Cómo dio con la idea? Porque dio rienda suelta a lo que más le gusta hacer.

¿Te animás a descubrir las tuyas?

 

Asesoramiento de Imagen: La entrevista inicial con una clienta: los pasos para que sea una venta exitosa.

Estrategias y tips que yo misma probé y comprobé y que te ayudarán a obtener el “sí” más rotundo.

 

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El mail o WhatsApp de una interesada (o de un hombre, cada vez hay más que se permiten este tipo de servicios) llega a vos e inmediatamente ponés en marcha el circuito que manejás de taquito: la respuesta amable, la aclaración a las dudas que llegan desde el otro lado y alguna que otra explicación acerca de tus servicios y tu estilo de trabajo. Pero lo que deberá seguir es la concreción de una fecha para una entrevista de venta . El objetivo será que tu futuro nuevo cliente quede encantado con todo lo que vos tenés para ofrecer.

¿Por donde empezar? ¿Dejar hablar o arremeter con todos tus conocimientos y tips? (ya te veo, tratando de lucirte con todos esos tecnicismos que aprendiste y que marcan tu diferencial)

Algunas, todas u otras dudas similares puede ser que te invadan en la previa a esa cita y que te hagan sentir como en una primera vez, aunque tengas kilómetros ganados en este rubro.  

¿Cuál es el camino a seguir? Cada una hará su recorrido y habrá muchas ocasiones de prueba y error. Pero, si tomás un trayecto más directo, ¡mucho mejor! Por eso, comparto con vos pautas que probé y comprobé y que fui puliendo y mejorando en mis años como asesora.

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Clima despejado y amigable. El ambiente de la entrevista de venta debe ser agradable, que se note que el espacio está cuidado y que sea el ámbito que invite a que la clienta se abra y  cuente qué es lo que la desvela en cuento a su imagen. Una clave: que ella perciba que la estabas esperando o que ese encuentro es importante en tu día. A nadie le gusta ser recibido como en el mostrador de una oficina pública y sentir el más claro “que pase el que sigue”.

 Look para un diez. Sabés todos los tips para una buena imagen. Entonces, ¡a predicar con el ejemplo! Lo mejor: ser auténtica y al mismo tiempo, agregar un poco de astucia para adaptar tu onda al entorno o situación. No será lo mismo un encuentro con una ejecutiva en una oficina de Puerto Madero que un café en Palermo con una millennial que está buscando su primer trabajo. Cualquiera sea la circunstancia, el “no” rotundo lo llevan las prendas con mal calce (que te queden muy chicas o muy grandes), sucias o manchadas o de un color muy alejado a tu paleta. También, el pelo despeinado o con la raíces crecidas o ni una gota de maquilaje en la cara. ¿Te parece muy obvio? Mmmmm… En otro momento te cuento algunos casos perdidos que he conocido. Te aseguro que nunca está de más el consejo.

Romper el hielo. Los primeros minutos pueden ser cruciales para que se genere ese match entre ambas, (Sí, como en Tinder). Tu empatía será sumamente importante y una sonrisa genuina, la mejor aliada. A mi me gusta partir de un sentimiento de agradecimiento hacia ella. El más sencillo “¿cómo estás?” será el mejor punto de partida y la mejor bienvenida. A partir de ahí, a puro tacto y escucha, todo fluirá.

 Silencio en la sala. Es cierto que hay quienes no pueden ponerle un stop a su verborragia. Pero cuando estamos en nuestro rol de asesoras, frenar ese instinto puede ser más que beneficioso. Siempre, siempre, siempre: dejemos espacios para que surjan del otro lado los comentarios, contengamos nuestras palabras para que, luego de la primera frase, ella/él se anime a profundizar más.  No habrá vez en que la otra persona no tenga algo más para contar y es muy lindo que nosotras seamos las artífices de este espacio de apertura. ¡Te lo aseguro!

“¿A qué vino?”  Con sutileza  y sin ir directo al grano, esto es en definitiva lo que necesitamos saber. Que exprese en voz alta aquello que la desvela en cuanto a su imagen y que no se anima a compartir ni con su mejor amiga/o (porque, digamos la verdad, quién se anima a desnudar sus penas, para que después nos las recuerden). En definitiva, cuál es ese fantasma que la acecha cada vez que abre el placard repleto de “nada que ponerse”.

Hay respuestas que debemos obtener sí o sí. Como por ejemplo, qué la motivó al cambio y qué expectativas tiene sobre el servicio de asesoramiento.

También es importante tener en cuenta su momento personal. Todo impulso de cambio viene de una crisis previa, personal o del entorno. Muchas veces la búsqueda tiene que ver con una necesidad de estar a la altura de nuevas circunstancias (por un ascenso laboral o la vuelta al mercado de la soltería) y otras, de las ganas de reinventarse y reencontrarse.

Decir sin decir. Saber leer entre líneas e interpretar lo gestual reportará otro caudal importante de información. Cómo se mueve, los gestos en su rostro o sus tics darán data muy valiosa.

 Tu CV, bien gracias. Para generar una buena entrevista, es necesario que te pongas en pausa y que la atención esté concentrada en tu clienta. Hiciste todos los cursos habidos y por haber, tenés una lista interminable de clientas y el sentido estético que se necesita en este mettier, ¡genial! Pero es el momento de darle el lugar a tu cliente para que cuente qué le pasa y no de sacar a relucir tus diplomas.

Colori que…… De tecnicismos, también mejor no hablar. Y tampoco de mediciones o test supersónicos que determinen el tipo de cuerpo o los tonos más favorecedores. A nadie le importa saber si su tipología es manzana o pera (dicho sea de paso, los nombres no pueden ser menos felices y queda claro que son el eufemismo para señalar dónde están alojadas nuestras redondeces). Lo fundamental es que puedas contarle qué logrará con tu ayuda, que la describas con adjetivos positivos y que hagas visibles sus fortalezas.

¡Maestras ciruela, abstenerse! Todos fuimos al colegio y todos estamos contentos de haberlo terminado. Entonces, ¿quién quisiera contratar el asesoramiento de una profe del siglo pasado? ¿O acaso alguien se puede sentir a gusto si puntualizan sus errores –en vez de focalizar en la dirección hacia el cambio- o recibe un reto por “no pegar” una en la elección de sus outfits o por teñirse el pelo con un color que está peleado con sus recomendados.   O, a esta altura de las circunstancias y en muchos ámbitos de nuestras vidas, ¿no buscamos una mirada de alguien par y que sintonice con nuestras necesidades?

Nuestro rol es el de un mago en reversa que con pases fantásticos y concretos hará aparecer los dones que, por distintas razones, nuestro cliente, mantiene ocultos. Tu rol no será crear. Solo expondrás los propios dones de ella para que se los vuelva a adueñar.

Estoy segura de que estos puntos te ayudarán a lograr una entrevista que se convierta en una venta segura, porque no hay mejor estrategia que la preparación mental y el armado de un clima bien predispuesto para ganar un nuevo y feliz cliente. 

Pero no quiero que esto quede acá,  me gustaría darte todavía más información para que todo salga a la perfección. Quiero regalarte mi Guía de preguntas para la entrevista de ventas con un cliente. Las mismas preguntas que utilizo yo para obtener información valiosa que no solo me permite realizar un servicio de primera, si no que además, me ayuda a cerrar la venta.

¿Te interesa? Si es un ¡Sí! solo tenés que completar el siguiente formulario y de manera instantánea podrás descargarte la guía desde un link. De paso me encantaría que me cuentes cual es tu mayor desafío a la hora de ganar a un nuevo cliente. ¡Te leo!

Flor

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Una buena foto de perfil, el primer paso para potenciar tu proyecto

Por qué es importante prestarle atención y los tips para captar tu mejor perfil.

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Que las redes sociales se volvieron ¡IMPRESCINDIBLES! es a esta altura casi una verdad absoluta. Y lo digo especialmente desde nuestro rol de emprendedoras o profesionales. Porque aportan un poder ilimitado para darnos a conocer, lograr una mejor conexión con clientes o futuros clientes y ofrecer nuestros productos o servicios.

Por eso, mi recomendación es tomarlas en serio y no pasar por alto algunas cuestiones clave. Entre ellas, una buena foto de perfil que, creas o no,  brinda mucha más información de la imaginada. Si no está nítida, no se ve profesional (se nota que es el recorte de una foto grupal o se te ve en bikini o musculosa y tenés un rol corporativo), es oscura, te muestra con un gesto raro o la mirada está vacía, repercutirá en contra de una imagen positiva. ¡Todo lo que transmite se transfiere a tu persona!

Entonces, ¿cuál es la foto ideal? Esto tendrá que ver con lo que quieras resaltar y con tu objetivo laboral (desde un salto en tu trabajo hasta posicionarte como una profesional independiente o lanzarte como emprendedora).

Una vez resuelta esta instancia inicial, ya estarás lista para ponerte en acción. ¿Cómo seguir? Te doy mis recomendaciones.

 Unos días antes de la sesión

-       Definí varios looks con diferentes prendas de arriba -que son las que generalmente se ven- y accesorios en una gama de colores que esté en armonía con tus facciones. Y en el caso de que tengas tu propio negocio, sugiero que estén engamadas con tus colores institucionales.

-       Destiná un tiempo para retocarte el corte y el color de pelo, modelar tus cejas (hay algún otro vello indeseado a la vista?). ¡Todo suma para que te veas radiante!

-       Buscá un fondo que te guste y que refuerce la imagen que quieras dar o sume a tu objetivo. (recomiendo que sea contrastado para que vos y tu ropa destaquen)

-       Ensayá varios ángulos frente al espejo hasta que encuentres el que más te favorezca. Siempre hay un perfil que da mejor que el otro y hasta que no estamos enfocadas por una cámara, no lo sabemos.

Ese día

 -       Dedicá el tiempo necesario a tu producción personal. Por supuesto, es fundamental que el pelo se vea prolijo y arreglado. Otro tip: salvo que seas una maquilladora profesional y que tengas como objetivo mostrar nuevas tendencias, lo mejor será optar por un makeup suave y con colores acordes a tu propia paleta.

-       Prestá mucha atención a la luz y los objetos incluidos en el cuadro de la foto. Lo mejor es que el entorno se vea lo más despejado posible para que la atención quede centrada en vos.

-       Hacé foco en los detalles. Te aseguro que aquello que quizás no notes con tu vista, la cámara lo captará.

-       Generá el clima más distendido posible. La buena música ayudará a que te sueltes, te dispongas a jugar y te sientas modelo por un rato.

¿Lista para el click? ¡Animate!

Mi propuesta

Para que obtengas las imágenes que buscás, te ofrecezco junto a un equipo de increíbles profesionales un servicio integral de fotografía con asesoramiento de imagen, estilo y maquillaje.

 ¿De qué se trata? 

En un encuentro inicial, charlamos y diseñamos vos y yo la estética y los valores que quieras transmitir.

Luego, haremos una producción fotográfica de tres horas, en un espacio confortable y ameno.

Una vez listo el material -editado de acuerdo a los tamaños solicitados-, crearemos un acceso a un link privado para que puedas descargarlo en formato digital.

En mi rol de asesora y experta en imagen personal y con la experiencia de Connie Moreno como maquilladora, y Andre Romero y Paulina Valdes como fotógrafas, nos ponemos a tu disposición para que tengas las fotos de TU MEJOR PERFIL.

Si querés saber un poco más sobre nuestro trabajo, te invito a que veas más aquí.